La Macadamia estuvo ayer de cumpleaños.

Nuestra costumbre no es regalarnos brazaletes de uranio, minas de diamantes ni manadas de caballos árabes pura sangre, sino tonteritas del reino del papel y del lápiz.
A eso ha de sumársele una productiva conversa con Humberto en G+ que me dejó un bichito dando vueltas en la cabeza (no, no es meningitis). Continúe leyendo
